Dar clases de manera virtual requiere de planes estructurados, hábitos, condiciones y esfuerzos tecnológicos que, ante la cuarentena decretada el pasado 16 de marzo en Venezuela, han puesto a prueba a los docentes deben hacer malabarismos desde su casas para que sus alumnos puedan continuar su educación de manera virtual. Las casas de los docentes venezolanos no […]

Dar clases de manera virtual requiere de planes estructurados, hábitos, condiciones y esfuerzos tecnológicos que, ante la cuarentena decretada el pasado 16 de marzo en Venezuela, han puesto a prueba a los docentes deben hacer malabarismos desde su casas para que sus alumnos puedan continuar su educación de manera virtual.

Las casas de los docentes venezolanos no escapan de la crisis que vive el país. Las fallas eléctricas, las pocas zonas a donde no alcanza llegar el internet y la falta de los equipos tecnológicos que precisan los profesores, son algunos de las factores que dificultan que puedan brindar clases adecuadas a distancia.

La Voz de América entrevistó a tres docentes venezolanos para conocer de cerca cómo hacen para continuar dando a clases desde la distancia:

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Yuri José Briceño, docente de cuarto grado de primaria en dos colegios

Briceño cuenta a la VOA que sobrellevar tal situación no es nada fácil, pues en la historia del país jamás se habían encontrado con un problema de tal magnitud.

“Seria bueno que los entes pertinentes se preguntaran, ¿qué hará el docente para dar cumplimiento a las exigencias o peticiones del ministerio de Educación? ¿Contará el personal docente con el equipo necesario, llámese computadora, internet, un celular inteligente o -algo muy importante- contar con una buena señal en la red de telecomunicación para poder coadyuvar y así lograr que se impartan las actividades? (…) Es fácil emitir una orden pero ¿verdaderamente estoy aportando para que esto se logre?”

Asegura que le parece buena idea el plan implementado para que se continúe con la educación a distancia, pero duda de su efectividad, pues tampoco toma en cuenta el contexto en el que viven los alumnos; si tienen televisor, señal adecuada, o si cuentan con internet. Y esto lastra el cronograma planificado.

Yo no cuento con una computadora y menos con internet, gracias a Dios que tengo un celular inteligente que es por el que me apoyo y me he visto en la necesidad de solicitar apoyo a algunos vecinos y usar su computadora, donde elaboro las guías, las mando a mi correo electrónico y luego debo salir de la casa a otra zona del barrio buscando señal”.

Tailo, profesor de Castellano y subdirector de un colegio en Caracas

Este docente no se imagina un país que no tenga educadores, pues considera que son ellos los pueden transformar la sociedad

“Me ha tocado reunirme vía WhatsApp y llamadas de teléfono con mi equipo de trabajo para organizar la nueva modalidad que la realidad nos ha impuesto. Nunca sé cuándo termino de trabajar, porque ha sido más demandante trabajar desde casa que en el centro educativo. Y, por el cargo que tengo, debo estar al tanto de toda la dinámica del colegio, no solamente lo pedagógico”.

“Mi esposa y yo trabajamos desde casa y tenemos un bebé con el que la rutina se hace un poco más complicada, pues los horarios de trabajos también los debemos adaptar a las necesidades de él”, detalla.

Todo debe hacerlo desde su móvil pues desde hace más de 4 meses no cuenta con internet en casa.

Carolina González, coordinadora de evaluación y maestra de matemáticas de segundo y quinto año de bachillerato

“En esta cuarentena, nos hemos tenido que reinventar y ajustar nuestra rutina para dar respuesta al quehacer educativos y los oficios del hogar. Tengo el privilegio de tener internet en mi casa pero es muy lento, lo cual en ocasiones dificulta el envío o recepción de las asignaciones online. Cuando no he tenido internet en mi casa el colegio nos ha apoyado en varias ocasiones para cargar saldo a nuestros celulares.”

Otro de los inconvenientes que asegura tener González son los constantes bajones de luz o cortes del servicio eléctrico, lo que retrasa el trabajo y pone en riesgo los equipos que tienen.

Agrega que siempre trata de recordarle a los padres que, desde casa, los profesores siguen trabajando por y para sus hijos. “No es como algunos piensan que no hacemos nada y que le hemos dejado solo a ellos la tarea de educar. Por el contrario, estamos dando mucho más y los estamos acompañando en éste proceso”.//Sumarium.com