En la documentación histórica del municipio Alberto Adriani, un telegrama con fecha 19 de noviembre de 1919 confirman un acontecimiento que es de vital importancia: la llegada de una locomotora con tren de carga a la estación de El Vigía, después de haberse interrumpido durante 25 años el tráfico entre Santa Bárbara y la terminal final del ferrocarril Santa Bárbara – El Vigía.

Eudes J. Blanco P.*

Dos telegramas marcan un hecho trascendental en la historia contemporánea de El Vigía. El primer documento fechado en El Vigía, el 29 de noviembre de 1919, está dirigido a Juan Vicente Gómez (Comandante en Jefe del Ejército, quien ejercía el verdadero poder a pesar de que en la presidencia estaba Juan Bautista Pérez), donde se le informaba “…que hoy ha llegado felizmente a Estación El Vigía la locomotora con tren de carga…”, el cablegrama aparece firmado por J.A. Redondo y N. Contreras Serrano, administradores del ferrocarril. La respuesta a esta comunicación se produce el 1 de diciembre de 1919, con otro telegrama fechado en Maracay y refrendado por el propio Gómez, donde confirma su recibo, toma en cuenta de su información y expresa “…me congratulo efusivamente con ustedes…”.

Debe destacarse que el Ferrocarril Santa Bárbara – El Vigía, desde el mismo año de finalizar su construcción (1892) se vio imposibilitado de transitar en el tramo de Los Cañitos a El Vigía (kilómetros 52 y 53), producto de una inundación del río Chama, este escenario se repitió con mucha frecuencia, destruyéndose los kilómetros 41 y 46, lo que imposibilitó el tránsito entre Los Cañitos y El Castillo, en consecuencia, la vía sólo abarcaba 37 kilómetros, es decir, que el recorrido sólo se hacía desde Santa Bárbara hasta El Castillo. Ante el abandono del usufructo del ferrocarril por la Compañía Francesa de Ferrocarriles Venezolanos, en 1899, la nación asume la propiedad del ferrocarril en 1908, y en 1910 lo reactiva, entre Los Cañitos y El Castillo.

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La llegada al ferrocarril a la estación de El Vigía, después de más de 25 años de interrupción del tráfico, ha pasado desapercibido en la historiografía del municipio, por ello que al cumplirse 98 años del referido acontecimiento,  el mismo  debería ser examinado con detenimiento por los historiadores y las autoridades locales.

La precaria historiografía de El Vigía, confiere un valor trascendental a la construcción del Ferrocarril Santa Bárbara – El Vigía, convirtiendo el hecho en la partida de nacimiento de El Vigía. Por ello que el acta de su primer recorrido (28 de julio de 1892), haya sido tomada erradamente como la fecha de fundación de El Vigía. Lo que sí es indiscutible es que en la terminal pie montano, como expresa Orlando Carvajal Callejas, se conformó sin planificación, alrededor de un árbol de Tamarindo de la Aldea de El Vigía. Aquel amorfo asentamiento tuvo como función original la de servir de depósito y trasbordo de mercancías y productos agrícolas. Tal función la convirtió en lugar de contacto del estado Zulia con el estado Mérida y en un corredor de paso que relacionaba las tierras bajas y llanas del Sur del Lago con las altas de la cordillera.

Pero hay que preguntarse: ¿Cuándo se cumple esa función acertadamente descrita por el Licenciado Orlando Carvajal Callejas?, ¿es en 1892? O ¿Es en 1919?  Personalmente me inclino más por la segunda fecha.

No va a ser sino hasta el 29 de noviembre de 1919, cuando el núcleo poblacional comienza su desarrollo y crecimiento, una prueba de ello es que el imaginario social de la población de El Vigía, sobre sus primeros habitantes, corresponde precisamente a partir de la segunda década del siglo XX hasta mediados del mismo, es decir, 1919-1952, fechas que marcan la reanudación y desaparición definitiva del ferrocarril. Esta situación significa que en el imaginario popular se asienta el período 1919-1952 como el origen de la formación de la actual ciudad.

El período de 1892-1919 es una incógnita, en la historia local del municipio Alberto Adriani, tanto en lo que respecta a la función de la terminal del ferrocarril como de las actividades que de carácter social, político, cultural se producían en su espacio geográfico y cómo incidieron en la formación de la aldea El Vigía.

Por otra parte, y como paradoja, el período comprendido entre 1919 que se reanuda el tráfico del ferrocarril entre Santa Bárbara y El Vigía, hasta 1952, que fue abandonado y desapareció definitivamente, el ferrocarril en Venezuela decrece producto de: lo costoso de su mantenimiento, las tarifas de transporte eran sumamente altas y el material de la maquinaria y vías habían envejecido, lo que lo hacía ineficiente y se traducía en el incremento del tiempo de recorrido.  A lo anterior hay que sumar el espacio privilegiado que comienzan a ocupar las carreteras, como vías de comunicación, que en el caso de El Vigía, con la construcción de la troncal El Vigía – La Victoria-Estanques, que la une con la carretera Trasandina, la carretera Santa Bárbara del Zulia-El Vigía y la carretera Panamericana, convierten a la aldea en un puesto terrestre que impulsa el desarrollo de la ciudad.

Hay que acotar que sin restarle importancia al ferrocarril en la conformación histórica de El Vigía, su impacto en el crecimiento urbano y poblacional de la aldea de El Vigía fue precario, tal afirmación se refleja cuando se observa que “Para 1915, a 23 años de la construcción del ferrocarril, la pequeña aldea de El Vigía tenía unas 50 personas que habitaban en casas construidas con caña brava, y que comprendían el sector que iba desde la casa que habitaba un señor de nombre Lino Durán, hasta la casa de una señora llamada Isolina Moreno, área que no sobrepasaba los 150 metros cuadrados” (Orlando Carvajal Callejas).

Por ello que es necesario abordar este tema con mayor profundidad de ahí que los aportes de quienes hayan investigado sobre el ferrocarril son de suma importancia en la construcción de la historia del municipio y en la valoración histórica de esta fecha.

* Historiador – eudesblanc@gmail.com

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Nativo de Rubio, Félix Vega llegó como confinado político a la aldea de El Vigía en el año 1953, para permanecer en ella hasta su muerte. Durante 61 años que habito en El Vigía, fue un hombre promotor de iniciativas de desarrollo para el municipio. Tiene en su haber, el conformar dos de las Comisiones de mayor importancia del siglo XX en el municipio: la de Pro-Elevación a Municipio en 1954 y la de Pro-Elevación a Distrito (1965)

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